sábado, 9 de febrero de 2008

Historia del Mundo Contemporáneo debería llamarse "Historia de cómo se pudrió el mundo"

Estaba yo hace una semana o así estudiando historia y no podía sino indignarme ante la interminable sarta de gilipolleces que me veía obligada a memorizar.

Cerdos hipócritas, defendiendo los derechos de unos y negando los de otros en favor de sus propios intereses. Fingiendo manifestaciones de filantropía y cerrando la boca a cambio de dinero y tierra que no les pertenecían.

Por el bien de sus propios países... O eso decían.

Se me quedó la cara de las situaciones absurdas. Algo tan serio y tan estúpido.

Alguno de los soldados que esos imbéciles mandaron a África a repartirse el pastel continental acabó ensartado por la lanza de un indígena. Bravo por los diplomáticos.

Y lo que me queda por "aprender".

Lo que está claro es que determinados políticos no han estudiado historia en su puta vida. Bush es un paleto de Texas que se ha creído su propia mentira acerca de la guerra contra el terrorismo (Dios bendiga a América... Un momento, ¿Estados Unidos no es un país aconfesional?), y ayer mismo vi en las noticias que Putin está iniciando una carrera armamentística... Y todos los que hemos estudiado historia sabemos dónde acaba una carrera armamentística...

Parece ser que un requisito indispensable para progresar (lo de "progresar" es un decir) en la carrera política es el de ser subnormal profundo.

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